Era ya una costumbre, el no faltar a ninguna de las temporadas de conciertos de jazz del año, la de verano (mes de julio) y la de invierno (mes de noviembre) además de lo que se terciara durante el resto del año.

Este año el jazz de verano se ha antojado imposible, y no porque no hubiese conciertos, haberlos los había, bastantes además, pero he sido yo el que me he negado a acercarme a ninguno, bueno, miento, estaba dispuesto a plantarme en Jaén para ver a Medeski, Martin & Wood, pero se suspendió por enfermedad. Al resto de conciertos si que me negué.

La oferta era la siguiente, en el ámbito cercano las opciones eran el festival de Jazz de Almuñecar y el Portón del Jazz de Alhaurin, y ninguno de ellos se aventuró a nada realmente interesante, nada arriesgado, nada que no fuese lo que saben que va a tener éxito si o si, que los veraneantes se acercaran a escuchar jazz como todo los años por esa fecha como lo son la playa y el chiringuito.

Todo esto, mi negativa a ir a los conciertos por inercia, viene del mes de noviembre anterior, donde nos la dieron con queso en el festival de Granada, y nos cambiaron a Enrico Rava por el grupo de Estafano Bollani. Además en este mismo festival, dos dias antes nos encontramos con un concierto de poco nivel a cargo de Danilo Pérez, así que el cambio de artista del concierto de Rava no hizo más que llegasemos a la conclusión de que no merecía le pena el desplazarse tantos kilómetros del hogar para luego no tener el resultado esperado. Cuando no se hace más de 200 kilometros pero vuelve a casa con un buen concierto no le molesta desplazarse con el riesgo y gasto que eso supone.

La cuestión es que este texto sirva de crítica a los organizadores de eventos jazzisticos, que cada año van bajando un poco más el nivel, cada año buscan más la entrada fácil y asegurar el lleno a que el festival de buen nivel. Cada año merece menos la pena moverse, y cada vez van repitiendo con los músicos o grupos que más beneficios dan. El mismo dinero que podría invertir en ver cuatro conciertos de medio o bajo nivel por la zona, lo podría gastar en uno solo aunque tuviese que moverme a Madrid o Barcelona y al menos ver algo realmente interesante.

Si bien es cierto, que este año en El Puerto de Santa María, Cadiz, han hecho tres dias de jazz de buen nivel, y al cual me hubiese encanto ir. A ver si los organizadores del Jazz de Granada y Almuñecar, y el Festival de Málaga y El Portón del Jazz de Alhaurin son capaces de traer, al menos a un músico o grupo de ese nivel, aunque el resto de la programación la basen en eso que también se empeñan en llamar jazz, y son al fin y al cabo, músicas del mundo.

Tengo esperanza en este próximo mes de noviembre, a ver como se portan los organizadores.