Muy buena película, a la cual se la puede denominar como "comedia sofisticada", o así es como se le viene llamando a este tipo de películas desde hace un tiempo.

El personaje interpretado por Mr. Bill Murray (Don Johnston), es un ser calmado, y es que Bill Murray está instalado en la calma, este personaje que fue escrito pensando en Murray, se enfrenta a la situación de ser abandonado por su amante y recibir una carta de una antigua novia que le avisa de que hace 19 años tubo un hijo suyo, y que este se a escapado a buscarlo. Don, que es incapaz de tener una iniciativa ante aquella carta es empujado por el bueno de su vecino etíope a buscar a la madre de ese hijo que lo busca.

Con esto empieza una road movie particular que lo lleva a visitar una a una las posibles novias que aquel Murray tubo de joven (cuando era cazafantasmas supongo), ramo de flores en mano. La primera es Sharon Stone, la cual interpreta a una americana viuda de un piloto de carreras que vive con su hija, una "Lolita" en toda regla. La siguiente, una señora que fue hippie en sus dias, pero que ahora comparte está casada con un miembro de la clase alta, y está más que adaptada a esta. Después, una comunicadora de animales, que yo, bien destaco a su secretaria, ni más ni menos que Chloe Sevigny, que luce increibles piernas y curiosa personalidad. Por última una motera-rockera que vive en una granja-garaje de reparación de motos, que no se toma demasiado bien las flores de Don. Tras esto, destacar la visita al cementerio, donde destaco también el encuentro con una florista de lo más agradable, la visita al cementerio es realmente uno de los momentos más conseguidos de la película.

Tras este viaje, algo se despierta en Don, algo que el no sabía claro, y su vecino que está obsesionado con ser un Sherlok Holmes sigue buscando nuevas pistas. Tras esto una sucesión de circunstancias y quizá de casualidades, y un final curioso hacen de esta quizá no la película más arriesgada de Jarmusch, pero si una buena película más en su historial.