V. De los Métodos de Composición
Hoy en día es forzoso producir mucho; es fundamental ir rápido; es preciso pues acelerar el paso lentamente; es imprescindible que todos los golpes acierten y que ninguna acometida sea inútil.
Para escribir rápido es necesario haber reflexionado mucho, acarrear con un tema, en el paseo, en el baño, en el restaurante, y casi en casa de la querida. E. Delacroix me dijo un dia: "El arte es una cosa tan ideal y fugitiva, que las herramientas no son nunca apropiadas, ni los medios lo bastante expeditivos". Como en la literatura; no soy partidario de la tacharuda; emborrona el espejo del pensamiento.
Algunos, y de los más distinguidos y conscientes -Édouard Ourliac, por ejemplo-, comienzan cargando mucho el papel; lo llaman cubrir el lienzo. Tras esta operación confusa que pretende no deshacerse de nada, cada vez que rescribren, amplian y desbrozan. El resultado puede ser excelente, aunque abuse del tiempo y del talento. Cubrir el lienzo no es llenarlo de colores, es bosquejar en frottis, es disponer unas masas en tonos ligerosy transparentes. El lienzo debe estar cubierto, en espíritu, en el momento en que el escritor toma la pluma para escribir el título.
Se dice que Balzac recarga sus originales y pruebas de manera fantástica y desordenada. Una novela pasa desde entonces por una serie de génesis, donde se dispersa no solamente la unidad de frases, sino también de la obra. Es sin duda este mal método el que da a menudo al estilo no sé qué de difusor, de atropellado, de borrador, el único efecto de este gran historiador.
Charles Boudelaire. (El maestro)